jueves, 1 de septiembre de 2011

LA SILLA VACIA

Y una silla del viejo bar en una esquina cualquiera, quedo vacía. Nadie se sentó del otro lado de la calida mesa. El lugar se tornó triste, opaco, sin esperanza.
Solamente una silla fue ocupada, y allí esperando nada, él quedó llorando una ausencia, y la silla vacía así como allí estaba, desapareció, llevando todo intento, toda ilusión, todo . Fue entonces que el viejo bar de una esquina cualquiera, cerró sus puertas y dos futuros murieron allí,

FERNANDO DI FILIPPO