La arrogancia del soberano, la inclemencia del tirano, el estoicismo del emperador, la misericordia de los justos. Arrogancia…inclemencia…estoicismo…misericordia…atributos de la inadvertencia, olvidos de geométricos caprichos, movedizo universo de cualidades, universo interminable de formas indefinidas, universo donde lo extinto es perceptible y lo inédito supuesto. Soberano…tirano…emperador…justo…, imprecisas siluetas delineadas en el conciente, retorcidas historias recientes sin espacio en el tablero de la vida, destinos que fueron su propio azar, juguetes de la estrella que menos ilumina la noche dormida. Incontables y precisos diseños aritméticos deben resolverse previa la partida que aun no ha terminado, ni ha de terminar, sin saber si ha comenzado. Da igual, así vivimos, amamos, odiamos, sentimos, lloramos, reímos, jugamos, crecemos y morimos, así, sumergidos en el mar de la duda. Y es entonces que, el tiempo calcula su espacio, se aceleran los pasos, se desord...