Profesora, declaro; yo no estudiaba, la miraba, la escuchaba; pero no estudiaba, y me alcanzó para sobresalir, para ser un distinguido. Usted llegó donde ningún profesor logró llegar, haciendo de sus clases una ilusión diaria, y conseguía hacerme recordar en cada entrada mía al aula y esa amable espera de su llegada, al Sr. escritor que alguna vez dijo: “ No se puede quitar de la cabeza lo que no se logra sacar del corazón “ Yo, no intuía sus pretensiones, las sentía. Es usted una de esas personas que dan el alma para dar vida a las almas de sus alumnos, que emociona con su esfuerzo y ese infinito empeño en hacer entender a quienes no conciben, que aprender es incorporar, y crecer. Y hoy, no entiendo porque no entienden los que deberían entender, que pensar es el mecanismo anterior a conocer y conocer el anterior al saber y el saber la llave del portal a la sabiduría.. No olvidemos que la vida se va de un día para el otro, y, así como así, se envejece y se muere. A quienes...