miércoles, 8 de mayo de 2013

QUIERO VOLVER A SER



NO TAN ALTO
De cuando en cuando y a lo lejos
hay que darse un baño de tumba.

Sin duda todo está muy bien
y todo está muy mal, sin duda.

Van y vienen los pasajeros,
crecen los niños y las calles,
por fin compramos la guitarra
que lloraba sola en la tienda.

Todo está bien, todo está mal.

Las copas se llenan y vuelven
naturalmente a estar vacías
y a veces en la madrugada,
se mueren misteriosamente.

Las copas y los que bebieron.

Hemos crecido tanto que ahora
no saludamos al vecino
y tantas mujeres nos aman
que no sabemos cómo hacerlo.

Qué ropas hermosas llevamos!
Y qué importantes opiniones!

Conocí a un hombre amarillo
que se creía anaranjado
y a un negro vestido de rubio.

Se ven y se ven tantas cosas.

Vi festejados los ladrones
por caballeros impecables
y esto se pasaba en inglés.
Y vi a los honrados, hambrientos,
buscando pan en la basura.

Yo sé que no me cree nadie.
Pero lo he visto con mis ojos.

Hay que darse un baño de tumba
y desde la tierra cerrada
mirar hacia arriba el orgullo.

Entonces se aprende a medir.
Se aprende a hablar, se aprende a ser.
Tal vez no seremos tan locos,
tal vez no seremos tan cuerdos.
Aprenderemos a morir.
A ser barro, a no tener ojos.
A ser apellido olvidado.

Hay unos poetas tan grandes
que no caben en una puerta
y unos negociantes veloces
que no recuerdan la pobreza.
Hay mujeres que no entrarán
por el ojo de una cebolla
y hay tantas cosas, tantas cosas,
y así son, y así no serán.

Si quieren no me crean nada.

Sólo quise enseñarles algo.

Yo soy profesor de la vida,
vago estudiante de la muerte
y si lo que sé no les sirve
no he dicho nada, sino todo.

autógrafo
Pablo Neruda

sábado, 20 de abril de 2013

INVENTARIO




Espero poder inventar la manera de poner una flor sobre la grava de mi propia tumba, una variedad de estrellas satisfechas de ser para no olvidar. Espero un cabezal feliz en el sepulcro de mi eternidad, un paso taciturno por entre las huellas de mi lacerado pasado, estar al corriente que fui honesto, decidido con las ilusiones de los pájaros, incondicional en la fe de lo recorrido por las calles. Pongan entonces, inventen una treta y que mi cuerpo nuevamente more en la tierra, como si hiciéramos un boquete por donde se ve el mundo. Inventen la estrategia y déjenme entre las raíces de los angustiados y procuren esta despedida final como si fuese primera. 
Poca cosa pido, y casi nada, nada nuevo se ha inventado. Tambaleante mi insana cordura de la mano con mi generosa locura taramutan y no lo invento, que todo es mi deseo y ese adiós merecido a un sevidor, yo, el infeliz, muerto por un traidor destino que aun no se ha inventado..

FERNANDO DI FILIPPO

jueves, 11 de abril de 2013

FANTASEANDO



Fantaseé la muerte y era muy natural;  un filamento de tejido me rodeaba, y a cada palabra  tuya,  con un giro menos me apretaba y cada palabra tuya era un día; y el tiempo que terciaba entre dos palabras otro más.
La muerte era muy natural.
Y poco a poco se fue des entreverando el hilo fatal. Ya no la detenía, sí, acaso por solo un extremidad entre los dedos... Cuando de pronto te pusiste frío y ya no me hablaste... , solté la punta, y se me fue tu vida.

Adios Clorindo. Gracias.

FERNANDO DI FILIPPO

jueves, 4 de abril de 2013

AHORA



Arrima el hombro para morir ahora, que los dos somos tristes. No quiero una muerte de lápida y barro, aspiro morir y que de mi boca germinen atormentadas aristas, pues la hiedra se extiende sobre mis memorias y mi  gélida lengua calma los narcóticos desfigurados de tu escote. Intento infructuosamente acertar tu espacio, déjame morir quebrado al menos en tus refugios, ayúdame, atranca mis pulmones, déjame sin suspiro. Ahora que la lira destila el veneno, ábreme los espacios, entra gota a gota en las vetas de mi sangre. Cuadro descolado, parra de la noche que no se mueve, ácido fruto de  escarcha, fantoche del destino. Ayúdame a morir, se mi pañuelo, mi luz en la punción oscura, no consientas mi miseria sobre un guijarro y el olvido. Ahora, esperándote, ven humilde locura, perfume de extracto que emborrachándome de ti, morirán mis penas y yo con ellas. 

FERNANDO DI FILIPPO

domingo, 31 de marzo de 2013

PÉRDIDA



Dejé por tenerla , mis selvas, mi malgastada arboleda, mis perros despabilados, mis fundamentales años confinados hasta casi la estación final de la vida. Dejé un estremecimiento, dejé una convulsión, una fosforescencia de fuegos no extinguidos, dejé mi noche en los desconfiados ojos sangrantes del adiós. Dejé pichones apenados junto a un río, potrillos sobre el sol de la arena, dejé de oler el lago, dejé de verla. Dejé por tenerla, todo, todo lo que era mío. Deme entonces infortunada  existencia, a cambio de mis penas, tanto como abandoné por estar enamorado.

FERNANDO DI FILIPPO