HabiAUnAVeZ
Yo no sé si Dios existe, pero si existe, sé que no le va a molestar mi duda. Mario Benedetti
sábado, 11 de mayo de 2013
miércoles, 8 de mayo de 2013
QUIERO VOLVER A SER
De cuando en cuando y a lo lejos
hay que darse un baño de tumba.
Sin duda todo está muy bien
y todo está muy mal, sin duda.
Van y vienen los pasajeros,
crecen los niños y las calles,
por fin compramos la guitarra
que lloraba sola en la tienda.
Todo está bien, todo está mal.
Las copas se llenan y vuelven
naturalmente a estar vacías
y a veces en la madrugada,
se mueren misteriosamente.
Las copas y los que bebieron.
Hemos crecido tanto que ahora
no saludamos al vecino
y tantas mujeres nos aman
que no sabemos cómo hacerlo.
Qué ropas hermosas llevamos!
Y qué importantes opiniones!
Conocí a un hombre amarillo
que se creía anaranjado
y a un negro vestido de rubio.
Se ven y se ven tantas cosas.
Vi festejados los ladrones
por caballeros impecables
y esto se pasaba en inglés.
Y vi a los honrados, hambrientos,
buscando pan en la basura.
Yo sé que no me cree nadie.
Pero lo he visto con mis ojos.
Hay que darse un baño de tumba
y desde la tierra cerrada
mirar hacia arriba el orgullo.
Entonces se aprende a medir.
Se aprende a hablar, se aprende a ser.
Tal vez no seremos tan locos,
tal vez no seremos tan cuerdos.
Aprenderemos a morir.
A ser barro, a no tener ojos.
A ser apellido olvidado.
Hay unos poetas tan grandes
que no caben en una puerta
y unos negociantes veloces
que no recuerdan la pobreza.
Hay mujeres que no entrarán
por el ojo de una cebolla
y hay tantas cosas, tantas cosas,
y así son, y así no serán.
Si quieren no me crean nada.
Sólo quise enseñarles algo.
Yo soy profesor de la vida,
vago estudiante de la muerte
y si lo que sé no les sirve
no he dicho nada, sino todo.

Pablo Neruda
sábado, 20 de abril de 2013
INVENTARIO
Espero poder inventar la manera de poner una flor sobre la grava
de mi propia tumba, una variedad de estrellas satisfechas de ser para no olvidar. Espero un cabezal
feliz en el sepulcro de mi eternidad, un paso taciturno por entre las huellas de mi lacerado pasado, estar al corriente que fui
honesto, decidido con las ilusiones de los pájaros, incondicional en la fe de lo
recorrido por las calles. Pongan entonces, inventen una treta y que mi cuerpo nuevamente more en la tierra, como
si hiciéramos un boquete por donde se ve el mundo. Inventen la estrategia y déjenme entre las raíces de
los angustiados y procuren esta despedida final como si fuese primera.
Poca cosa pido, y casi nada, nada nuevo se ha inventado. Tambaleante mi insana cordura de la mano con mi generosa locura taramutan y no lo invento, que todo es mi deseo y ese adiós merecido a un sevidor, yo, el infeliz, muerto por un traidor destino que aun no se ha inventado..
Poca cosa pido, y casi nada, nada nuevo se ha inventado. Tambaleante mi insana cordura de la mano con mi generosa locura taramutan y no lo invento, que todo es mi deseo y ese adiós merecido a un sevidor, yo, el infeliz, muerto por un traidor destino que aun no se ha inventado..
FERNANDO
DI FILIPPO
miércoles, 17 de abril de 2013
jueves, 11 de abril de 2013
FANTASEANDO
Fantaseé la muerte y era muy natural; un filamento de tejido me rodeaba, y a cada palabra
tuya, con un giro menos me apretaba y cada palabra
tuya era un día; y el tiempo que terciaba entre dos palabras otro más.
La muerte era muy natural.
Y poco a poco se fue des entreverando el hilo fatal. Ya no la detenía, sí, acaso por solo un extremidad entre los dedos... Cuando de pronto te pusiste frío y ya no me hablaste... , solté la punta, y se me fue tu vida.
Y poco a poco se fue des entreverando el hilo fatal. Ya no la detenía, sí, acaso por solo un extremidad entre los dedos... Cuando de pronto te pusiste frío y ya no me hablaste... , solté la punta, y se me fue tu vida.
Adios Clorindo. Gracias.
FERNANDO DI FILIPPO
jueves, 4 de abril de 2013
AHORA
Arrima el hombro para morir ahora, que los dos
somos tristes. No quiero una muerte de lápida y barro, aspiro morir y que de mi
boca germinen atormentadas aristas, pues la hiedra se extiende sobre mis memorias
y mi gélida lengua calma los narcóticos desfigurados
de tu escote. Intento infructuosamente acertar tu espacio, déjame morir quebrado
al menos en tus refugios, ayúdame, atranca mis pulmones, déjame sin suspiro. Ahora
que la lira destila el veneno, ábreme los espacios, entra gota a gota en las vetas
de mi sangre. Cuadro descolado, parra de la noche que no se mueve, ácido fruto
de escarcha, fantoche del destino. Ayúdame a morir, se mi pañuelo, mi luz
en la punción oscura, no consientas mi miseria sobre un guijarro y el olvido. Ahora,
esperándote, ven humilde locura, perfume de extracto que emborrachándome de ti, morirán
mis penas y yo con ellas.
FERNANDO DI FILIPPO
domingo, 31 de marzo de 2013
PÉRDIDA
Dejé por
tenerla , mis selvas, mi malgastada arboleda, mis perros despabilados, mis
fundamentales años confinados hasta casi la estación final de la vida. Dejé un
estremecimiento, dejé una convulsión, una fosforescencia de fuegos no
extinguidos, dejé mi noche en los desconfiados ojos sangrantes del adiós. Dejé
pichones apenados junto a un río, potrillos sobre el sol de la arena, dejé de
oler el lago, dejé de verla. Dejé por tenerla, todo, todo lo que era mío. Deme
entonces infortunada existencia, a cambio de mis penas, tanto como
abandoné por estar enamorado.
FERNANDO DI
FILIPPO
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