lunes, 14 de mayo de 2012

BAJO EL AGUA


La arrogancia del soberano, la inclemencia del tirano, el estoicismo del emperador, la misericordia de los justos.
Arrogancia…inclemencia…estoicismo…misericordia…atributos de la inadvertencia, olvidos de geométricos caprichos, movedizo universo de cualidades, universo interminable de formas indefinidas, universo donde lo extinto es perceptible y lo inédito supuesto.
Soberano…tirano…emperador…justo…, imprecisas siluetas delineadas en el conciente, retorcidas  historias recientes sin espacio en el tablero de la vida, destinos que fueron su propio azar, juguetes de la estrella que menos ilumina la noche dormida.
Incontables y precisos diseños aritméticos deben resolverse previa la partida que aun no ha terminado, ni ha de terminar, sin saber si ha comenzado.
Da igual, así vivimos, amamos, odiamos, sentimos, lloramos, reímos, jugamos, crecemos y morimos, así, sumergidos en el mar de la duda.
Y es entonces que, el tiempo calcula su espacio, se aceleran los pasos, se desordenan sentimientos, se desconcierta el orden, atormentado por la incerteza de no saber.
Que más da, ayer ya fue, hoy es hoy y,  ...y mañana será si es que deba ser.
Arrogancia…inclemencia…estoicismo…misericordia… sin el hombre no hubieran sido, con el hombre no lo fueron.
Sin más vueltas que la circunferencia conteniendo su círculo…es nuestra vida, y así  estaremos hasta no estar, recordando el inicio, desconociendo el final.
Y es entonces precisamente que bajo el agua y su silencio, ese espacio del que nunca logramos emerger, sea, el lugar donde nacen, viven y mueren, la arrogancia del soberano, la inclemencia del tirano, el estoicismo del emperador, la misericordia de los justos.

FERNANDO DI FILIPPO