martes, 10 de noviembre de 2009

EL INTENTO



No es un amanecer muy amable para conmigo. Aturdido, envuelto en imágenes tan desiguales…deambulo sin saber por dónde. Por la noche subí veintitrés escalones, los veintitrés escalones que separan la lumbre de vivir de la tiniebla para dormir.

Dio comienzo el nuevo día..Dio comienzo ¿?,.. Y yo veintidós escalones bajé, no veintitrés. No sé porqué.. Todo lucía igualmente deslucido.

En un arrebato de apagada sabiduría, decidí recordar que a alguien debía responder, tal vez un mensaje, tal vez una carta, tal vez nada. Tampoco eran claros mis recuerdos, mis pensamientos.

Con una absoluta confianza en mí mismo fui rumbo al espejo de la sala. Siempre estuvo allí. Miré atentamente, y no estaba. Él brillaba con su sempiterna rajadura a un lado, yo no estaba allí…allí donde debía estar, reflejado en el viejo cristal.

Algo no está bien, algo no es entendible, frente a frente y uno solo, el viejo espejo.

No me atormentó el miedo, no me golpeó este raro infortunio, ya…me faltó un escalón al bajar, no estoy en mi propio reflejo…no hay nadie…

Los recuerdos giraban ruidosamente, golpeándose unos con los otros. Sin gran esmero de mi parte conseguí atrapar uno, y lo aferré con mi tercer brazo… Mi tercer brazo ¿?

Comienza a atormentarme el miedo,

Corro, subo los escalones, veintitrés que son ahora…En mi cama un cuerpo yace. Me acerco de puntillas como temiendo que…¿? La cara me es familiar…duerme profundamente…se me parece tanto que diría que es el hombre del espejo que a diario allí se acomoda su sombrero…

Por mi recién nacido tercer brazo juro y digo con certeza…es que ese soy yo…si el mismo. Me recuesto suavemente a su lado, el miedo me lleva a ello. Sin más un estruendo a boca abierta…grito de terror y…ese cuerpo dormido golpea mis sentidos, me sumerge en su interior…la calma entonces llega...la calma para quien…¿?

Pesadillas de un mal día, pesadillas de mañana, día aún no nacido…fracaso del intento. Despertar sin haber soñado, despertar sin haber dormido, inconsciencias del inconsciente.

Un solo salto, veintitrés escalones bajados, la silueta en el espejo, todo en orden…ahora todo en orden, ambos fundidos en uno.

La vida llama, debemos partir juntos, inconsciente y yo,

Con cuidado a no tastabillar, …alguien de seguro lavará el desprolijo manchón rojo…púrpura de este brazo amputado que en el camino al portal quedó tirado. Mudo testigo de un fracaso.

Alguien se hará cargo del brazo del suicida..

FERNANDO DI FILIPPO