LA SUTIL LINEA
SEÑORA Sigo pagando con dolor mi infortunado desatino. El descuido. Pero es un dolor diferente, algo distinto, hasta diría cálidamente abrazador. Verdaderamente raro, diferente, distinto. No leer sus cartas…Ya no importa. No ver su delicada estampa…Ya no importa. No imaginar su perfume a dama de noche en primavera siendo noche atardecer…Ya no importa. No tomar su mano y darme corte de paseo con usted, mi rosa roja…Ya no importa. No sellar sus labios noche tras noche envueltos en espuma de amores enloqueciendo y decir, que duerma muy bien y sueñe aun mejor… Ya no importa. No saber de sus urgencias y correr en su ayuda…. Ya no importa. No entender mi vida sin los colores, brillos, noches de luces, días terminables cundo no deberían serlo, encantos de extrañar una ausencia a sabiendas que ya, allí a pocas horas, minutos tal vez, nuestras manos se junten de una vez… Ya no importa. Verdaderamente raro, diferente, distinto. Sabe usted Señora… Ya no importa que sea yo un terrible...